Detox

Toxinas

Una toxina se define como cualquier sustancia que causa efectos adversos a los organismos vivos 

Factores que determinan los efectos tóxicos:
-La naturaleza o estructura química del agente tóxico.
-La idiosincrasia del individuo (edad, sexo, estado nutricional, enfermedades previas).
-La dosis del tóxico.

Tipos de Toxinas

Toxinas exógenas (Xenobióticos)


Conjunto de sustancias referidas como ajenas o extrañas a los organismos vivos El término xenobiótico deriva del griego “xeno” (extraño) y “bio” (vida).

 Se consideran xenobióticos a tóxicos químicos como las dioxinas y los policlorobifenilos (PCBs), los contaminantes estrogénicos artificiales, los metales pesados, así como a los hidrocarburos aromáticos policíclicos y la acrilamida, entre otros.

Tóxicos químicos 

Los alimentos pueden actuar como vehículo de entrada al organismo de una serie de contaminantes ambientales que se incorporan al alimento por diversas circunstancias: fertilizantes, insecticidas o herbicidas usados en agricultura, fármacos aplicados en la cría del ganado, contaminantes industriales que se acumulan en la cadena alimentaria, compuestos utilizados en el envasado y otros que son el resultado de un proceso de cocinado.

Productos químicos tóxicos, los disolventes (los productos de limpieza, el formaldehído, el tolueno, el benceno, etc.), los fármacos, el alcohol, los pesticidas, los herbicidas y los aditivos alimentarios.

Disruptores endocrinos

También denominados estrógenos ambientales o xenoestrógenos. Son sustancias químicas exógenas capaces de alterar la síntesis, liberación, transporte, metabolismo, enlace, acción o eliminación de las hormonas naturales en el organismo

 Son capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario 

Entre los disruptores endocrinos destacan los ptalatos y el bisfenol A, empleados en la fabricación de plásticos.

Otros disruptores endocrinos habituales en nuestro día a día son los parabenos y el triclosan, empleados en la composición de productos cosméticos

Los disruptores endocrinos han sido asociados a problemas como la diabetes, la obesidad, la infertilidad, el cáncer de mama o el de próstata, los problemas cardiovasculares, las alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y los trastornos del comportamiento, entre otros.

Hidrocarburos aromáticos policíclicos y acrilamida

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) son un grupo de más de 100 sustancias químicas diferentes que se forman durante la combustión incompleta del carbón, el petróleo, la gasolina, las basuras y otras sustancias orgánicas como el tabaco y la carne preparada en la parrilla.

La acrilamida, por otra parte, se forma en alimentos durante su cocinado o procesado a altas temperaturas (especialmente en los productos que contienen almidón, como las patatas fritas), y también es un componente del humo del tabaco.

Metales pesados 

Los metales pesados más comúnmente causantes de problemas en los seres humanos son: plomo, mercurio, cadmio, arsénico, níquel y aluminio. Estos metales tienden a acumularse en el cerebro, los riñones y el sistema inmunológico, donde pueden perturbar gravemente el funcionamiento normal

Las fuentes más comunes de metales pesados, además de la procedencia industrial, incluyen el plomo de los pulverizadores de pesticidas, de los utensilios de cocina, y de las soldaduras de las latas de hojalata; el cadmio y el plomo del humo de los cigarrillos; el mercurio de los empastes dentales, del pescado contaminado y de los cosméticos; y el aluminio de los antiácidos, de los cosméticos y de los utensilios de cocina.

 

Toxinas endógenas (endobióticos)


- Productos intermediarios o residuos de procesos metabólicos, de los que se produce una acumulación o sobreproducción, y no han sido metabolizados y excretadas adecuadamente (por ejemplo, CO2, ácido láctico, urea, oxalato cálcico, amoníaco). 

- Desequilibrio en la secreción hormonal

-Disbiosis intestinal.

Detoxificación/Desintoxicación

Se entiende por desintoxicación/detoxificación a todos los procesos por los que las toxinas se metabolizan para ser neutralizadas y convertidas en formas menos tóxicas, y posteriormente excretadas.

La capacidad para detoxificar es uno de los determinantes principales del nivel de salud de una persona

No es necesario estar enfermo para seguir un protocolo de detoxificación. Se puede considerar como una medida preventiva, así como una herramienta para aumentar la salud general, la vitalidad, y la resistencia a la enfermedad.

La mayoría de toxinas deben ser previamente procesadas por el hígado para su posterior eliminación.

Si la cantidad de desechos excede las posibilidades de eliminación, el organismo se ve en la necesidad de almacenarlos en los depósitos donde pueden ser menos perjudiciales, habitualmente en la grasa y en los huesos.

Detoxificación Hepática

El hígado es un órgano clave cuya situación anatómica lo relaciona con el tracto gastrointestinal y el resto de los sistemas orgánicos corporales. Ejerce más de 500 tareas distintas entre las que destacan el metabolismo de carbohidratos, lípidos, proteínas y esteroides, la formación y excreción de bilis, el almacenamiento y activación de vitaminas y la captación, transformación, almacenamiento y excreción tanto de los nutrientes que se han absorbido en el intestino, como de las sustancias tóxicas presentes en el organismo. El hígado, como órgano detoxificador, cuenta con la eliminación biliar y la transformación de toxinas, neutralizando productos tóxicos (detoxificación) producidos por nuestro organismo o procedentes del medio ambiente, para eliminarlos. La bilis es un fluido que transporta colesterol y toxinas liposolubles desde el hígado al intestino delgado para ser posteriormente eliminados a través de la defecación. 

Las toxinas hidrófobas no eliminadas se almacenan en la grasa, el hígado o el cerebro causando síntomas de intoxicación.

Ell hígado pemite la detoxificación a través de la biotransformación de las toxinas liposolubles en hidrosolubles. 

El proceso de detoxificación ocurre en dos fases.

La Fase I, realizada por un grupo de enzimas, más de 100, llamado el sistema citocromo P-450. En esta fase, se llevan a cabo distintas reacciones que dan lugar a productos intermedios más hidrosolubles. Estos productos pueden entrar en la Fase II de la detoxificación o conjugación en la que los productos intermedios se unen a moléculas hidrosolubles para su posterior eliminación.

 

Fase I de detoxificación


La fase I neutraliza directamente una toxina ó aquellos productos químicos no deseados que pueden ser tóxicos si se acumulan, para convertirlos en formas intermedias, mas hidrosolubles pero mucho más activas químicamente y por lo tanto más tóxicas que entonces son procesadas por los enzimas de la fase II.
La detoxificación de la fase I implica la participación de 50 a 100 enzimas que en su conjunto se denominan como citocromo P450 y cuya actividad varía de un individuo a otro según su genética, exposición a las toxinas y su estado alimenticio.
Pacientes con una Fase I lenta presentarán intolerancia a la cafeína, perfumes y otros productos químicos y un riesgo de enfermedad hepática. Una manera de determinar la actividad de la Fase I es medir la eficacia de una persona para neutralizar la cafeína.
En la fase I se pueden generar los llamados radicales libres, especies químicas altamente reactivas que pueden dañar las estructuras celulares, por lo que resulta esencial la optimización de estas dos fases para una buena detoxificación. Cofactores, antioxidantes y otros nutrientes favorecen la fase I de la detoxificación, actuando sobre el sistema enzimático o neutralizando los radicales libres generados. Destacamos algunas vitaminas (B2, B3, B6, B12, C, ácido fólico), minerales (cobre, zinc, selenio y magnesio), el glutatión, aminoácidos (leucina, isoleucina y valina), fosfolípidos y flavonoides.

Fase II de detoxificación


Los productos intermedios producidos en fase 1 se unen a moleculas hidrosolubles para su posterior eliminación.

Las enzimas de la fase II actúan sobre algunas toxinas directamente ó sobre aquellas que fueron activadas en la fase II

Implica mecanismos complejos: conjugación, metilación, sulfatación, acetilación, glucuronización

Para que los sistemas enzimáticos funcionen necesitan nutrientes y energía metabólica (metionina, L-cisteína, N-acetilcisteína, taurina, glicina, L-glutamina, así como el glutatión y sus precursores, junto con el aporte de fuentes de sulfato, …)

Una disfunción mitocondrial, como sucede en una fatiga crónica, un déficit de magnesio o una inactividad física puede provocar un enlentecimiento de la Fase II y el consiguiente aumento de las sustancias intermediarias tóxicas.

Los individuos con una Fase I muy activa y con una Fase II lenta son detoxificadores patológicos.

El funcionamiento apropiado de los sistemas de detoxificación del hígado es especialmente importante para la prevención del cáncer. El nivel de exposición a los agentes carcinógenos varía extensamente, al igual que la eficacia de las enzimas de la detoxificación, particularmente de la fase II. Si se junta una elevada exposición a agentes carcinógenos con un sistema de detoxificación enzimático lento, entonces el riesgo de cáncer se incrementa

Detoxificación Hepática

Alimentación

La mejor fuente de detoxificación se encuentra en una dieta de alta calidad.
La dieta debe ser carente de grasas trans, hidratos refinados y alcohol

Alimentos que mejoran la función hepática:
-Alimentos de la familia de las Crucíferas (col, brócoli y coles de Bruselas).
-Alimentos ricos en vitaminas B (levadura de cerveza, cereales integrales)
-Alimentos ricos en vitamina C (pimientos, col y tomates)
-Suficiente ingesta de proteínas de calidad.

Ayuno

El ayuno se utiliza frecuentemente como método de detoxificación, ya que es una de las maneras más rápidas de aumentar la eliminación de deshechos y estimular los procesos de curación del cuerpo.

Hay que tener cuidado porque el ayuno o el hambre, además de la liberación de las toxinas acumuladas en los depósitos grasos y su libre circulación, la actividad de la fase I hepática puede aumentar. Si los sustratos adecuados de la fase II faltan o escasean, el cuerpo no es capaz de eliminar de manera eficaz todos este aluvión de toxinas

Suplementación oral o intravenosa

-Inductores de la actividad de la enzimas: vitaminas B, magnesio, selenio, zinc, hierro, molibdeno, …
-Nutrientes que actúan como sustratos en las reacciones de fase II: glutatión y sus precursores, Taurina, Glicina, L-Metionina, Ácido glucurónico …
-Antioxidantes para la protección del hígado ante los radicales libres inducidos por las toxinas: vitamina C, ácido alfalipoico, …

Detoxificación Intestinal

El desequilibrio de la microbiota (disbiosis) y el aumento de la permeabilidad intestinal pueden aumentar la carga tóxica.

Se utilizan:
-Antimicrobianos naturales o farmacológicos con el fin de reducir el numero de flora patógena
-Enzimas digestivas
-Sustancias que favorezcan la reparación de mucosas
-Evitar el estreñimiento
-Ingesta de sustancias que favorezcan el medio ambiente adecuado para la proliferación de la microbiota
-Repoblación de microbiota intestinal, mediante la administración de preparados de probióticos multicepa en dosis suficientes.
 

Detoxificación Renal

Se recomienda beber cantidades adecuadas de agua
Si fuera necesario se pueden emplear compuestos con efecto diurético: cola de caballo, diente de león, etc

 

Detoxificación Cutánea

-Ejercicio
-Sauna
-Drenaje linfático

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